domingo, 18 de abril de 2010

Domingo de PAeZ

El pasado lunes mi familia se aparto por un tiempo y, como todos los años, consciente o inconscientemente Bren y yo nos separamos por unos días para compartir nuestra vida con seres queridos que viven fuera del DF, sobre todo Bren visita a su familia en Mty o Mérida. Estos días los he encontrado bastante redituables y estoy convencido que nos ayudan como pareja a darnos nuestro tiempo, a descansar del otro y extrañarnos, en cierta forma el alejarnos nos ayuda a mantenernos unidos y a no olvidar quienes somos.

Este viaje ha sido el de mayor tiempo, más de una semana que he disfrutado con amigos, cine, charlas y nada más que mi música y mis pensamientos, pero este año hay un elemento que lo hace diferente a los anteriores: mi chaparro que crece minuto a minuto y que no me queda mas que verlo interactuar con sus primos a través de fotos y videos de teléfonos celulares, el sentimiento es diferente, de nostalgia, extrañeza y al mismo tiempo paz... la casa no la llenan sus ruiditos, sus experimentos vocales o sus risas y llantos acompañados por los cantos, sustos y cuentos de mamá y que intento llenar con las miles de fotos y videos que tengo en cuanto dispositivo electrónico de reproducción lo permite.

Pero también he podido hacer algunas cosas que también extrañaba como el ir al cine, salir a cenar con amigos y platicar con ricos brebajes que un amable bar-tender prepara, volver a tener pláticas/discusiones sin límite de tiempo y el despertar cuando el cuerpo me lo exija tan solo para arrastrarte hasta el lugar más cercano que me pueda ofrecer algo de comida y entre todo esta emoción por recordar lo que la soltería te permitía y sin querer comparar, te das cuenta que las decisiones que se han tomado en la vida han sido las correctas, porque sí, cada decisión afecta tu vida y trae sus propias aristas con las cuales debes de aceptar, desear y querer vivir. El que no me acompañen en estos días mis dos cómplices me han hecho sentir vulnerable y me recuerdan el sentido de mi vida, porque caminar sin ellos es como estar en medio de un mar sin saber a que puerto tocar, porque me gusta más una casa ruidosa donde mis risas tengan eco y mis canciones coros.

Hoy domingo me hice acompañar por Fito Paez y eso me dio la Paz y el descanso que necesito, disfrute el ver las películas y series sin interrupción, pero un domingo es suficiente, no necesito más; prefiero tus bromas, tus rabietas, tus favores y tus pañales.

Por un domingo de PAeZ

sábado, 27 de marzo de 2010

Feliz y Enamorado

Cliche tras cliche, que si el ser papa te cambia la vida, para cada papa su hijo es el mejor del mundo, que con los hijos se acabo el dormir de corrido... y las preguntas que nunca cesan... ¿ya gatea?, ¿ya tiene dientes?, ¿para cuando el hermanito?

Hoy no quiero pensar en nada, solo quiero encerrarme en mi y disfrutarlo, buscar entre mis adentros y revisar el contenido de mi corazón y mi alma (lugares que tenía un poco abandonados), quiero cerrar mis oídos y sólo escucharme, quiero sonreir sin tener que dar explicaciones, quiero darme cuenta que me siento lleno, pleno, feliz y enamorado de un amor nuevo, diferente al que descubres cuando reconoces esos primeros revoltijos en el estómago,  ese sudorcito por hablarle a esa niña en 5to de primaria, cuando cerrabas los ojos y nos había nada más que la caricia de mamá en tu cama, esa intensidad cuando descubres que tu pareja es tu cómplice y engrana perfectamente entre tus brazos, esos minutos de alegría cuando ves a tus niños que cuidaste una semana sonreirte y agradecerte su felicidad de ese momento, cuando volteas a tu alrededor y te encuentras en ese lugar que durante muchos años soñaste llegar; es una amor diferente, que al igual que los anteriores, no se pueden explicar pero te mueres por gritarlo, por demostrarlo, por presumirlo, por compartirlo.

El proceso como papá es particular, se alimenta del convivio diario, no nace en los meses de gestación, este se va creando en la participación diaria fuera del útero, en las ganas de compartir tu vida y ser maestro, en hacerlo reír y explorar su paciencia, en aprender a observar y descubrir que existe una conexión a través de las miradas, que te analiza para luego sonreírte y entregarse. El ser padre te reta, te desafía y te confronta con tus miedos, tus pasados y tus frustraciones pero eso mismo te motiva a continuar, a hacer algo más, a servir de ejemplo y esperar más de uno mismo. El vivir la experiencia sin expectativas te permite ser más libre y el respetar el mundo de quien está aprendiendo todo: es increíble. El aprender a observar es una herramienta que te ayuda a ir un paso adelante y al mismo tiempo dejarte sorprender, no hay recetas pero el ser papa es paciencia, es aprender a caminar de la mano de aquella que aprieta fuerte tu dedo sin apresurarlo y muchas veces protegerlo de quienes quieren hacerlo correr, paciencia para aprender a escuchar y dejarlo cantar, platicarte, reclamarte o simplemente gritar; paciencia para apoyar a quien da la vida por él en todo momento, a quien antepone sus necesidades sobre las de ella misma, a quien te enseña a amar y construir; paciencia para adaptarte, para sacrificarte, para transformarte.

La experiencia es intensa y particular en donde no caben soluciones fáciles ni simples guías o estudios especializados; la vida no debe ser guiada, debe de ser vivida y eso sólo se entiende si se vive feliz y enamorado.